La casa en el divorcio: ¿quién se queda con ella?

Figuras de papel de una familia y dos casas en miniatura

El destino de la casa familiar suele ser una de las mayores preocupaciones en un divorcio. Esa casa, que representa años de sueños e inversión, es con frecuencia el bien más valioso en juego. Su hipoteca, que muchas veces es el gasto mensual más grande, complica aún más el asunto. Sobre todo cuando la casa se compró en conjunto durante el matrimonio, su división se convierte en un punto clave del acuerdo de divorcio.

Para entender cómo se divide la casa en un divorcio hay que responder varias preguntas fundamentales:

1. ¿Cuánta plusvalía tiene la casa?

Para determinar la plusvalía (el valor líquido) de tu casa hay que calcular tanto su valor de mercado como el saldo pendiente de la hipoteca. La plusvalía es la diferencia entre esas dos cifras. Para conocer el valor de mercado hay dos opciones: vender la casa o pedir un avalúo profesional. Vender es viable si una de las partes quiere renunciar a su derecho sobre la propiedad. Pero si tu intención es quedarte con la casa, el avalúo es indispensable para tener una valuación precisa.

El saldo de la hipoteca aparece en tu estado de cuenta más reciente. Vender la casa suele implicar comisiones de agentes inmobiliarios, lo que puede no convenir si la plusvalía no alcanza para cubrir esos costos. Además, lograr una venta sin pérdidas puede alargar el proceso. En pocas palabras: a mayor plusvalía, más sencilla la venta.

Si quieres conservar la casa, una plusvalía mayor significa que tendrás que compensar a tu cónyuge con más bienes para equilibrar el valor de la casa que te quedas. Cuando eso no alcanza, puede ser necesario un pago en efectivo, lo que muchas veces implica tomar un préstamo adicional sobre la casa.

2. ¿Puedes pagarla?

La hipoteca es el compromiso financiero central de la pareja. Después del divorcio, la parte que se queda con la casa asume esa responsabilidad sola. Con frecuencia, la corte ordena refinanciar la hipoteca a nombre del cónyuge que recibe la casa, lo que lo obliga a calificar para el nuevo préstamo y a hacerse cargo de él. Eso incluye los pagos mensuales, lo cual puede ser pesado, sobre todo cuando la división de la plusvalía exige compensar económicamente al excónyuge.

Si tus finanzas después del divorcio no permiten sostener los pagos de la hipoteca, lo prudente es priorizar la venta de la propiedad.

3. ¿Qué pasa si la venta deja pérdidas?

Cuando la venta de la casa genera una pérdida, la corte puede repartir esa deuda. Si para cerrar la venta hay que aportar dinero, la corte puede ordenar que ambas partes cubran el faltante de manera proporcional.

4. La decisión del juez

No existe una ley concreta que establezca cuál de los cónyuges se queda con la casa cuando ambos la quieren y ambos pueden pagarla. La decisión queda a criterio del juez y depende de los detalles de cada caso. El juez toma en cuenta distintos factores para lograr una distribución equitativa con base en la evidencia disponible. Una valuación precisa y una distribución justa son piezas clave de ese proceso.

En definitiva, entender la división de bienes en un divorcio exige conocer a fondo sus aspectos legales y financieros. Consultar a un abogado especializado en derecho de familia puede darte una orientación invaluable para proteger tus intereses durante todo el proceso.

Por supuesto, cada caso es único y requiere una evaluación individual por parte de un abogado. Llama a las abogadas de The Schmook Law Firm al (918) 600-1925 si tienes preguntas o inquietudes específicas sobre tu caso.

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